La acupuntura, la mejor aliada contra el estrés

Los efectos del estrés afectan a todos los sistemas orgánicos

 

El estrés es la gran enfermedad del siglo XXI. La acupuntura es una excelente aliada en estos casos. Pero, ¿en qué consiste exactamente el estrés y cuáles son sus síntomas? En términos coloquiales, el estrés equivale a poner a nuestro cuerpo en turbo, lo que en situaciones de peligro viene bien. Por ejemplo, si nos persigue un toro, estamos pasando el semáforo en rojo o tenemos que resolver una situación complicada. El problema aparece cuando ponemos el cuerpo en turbo de forma permanente.

Aquí hablamos de tres etapas del estrés: una primera en la que la persona está hiperactiva y es resistente. Se da un nivel mínimo de estrés, un sistema de alerta, que con el tiempo acaba fracasando porque a la larga, y entramos en la segunda etapa, se da una superproducción de las hormonas de la alerta. Se produce entonces taquicardia, insomnio, ansiedad, hipersudoración, ojos vidriáticos… ya es algo patológico. Para cuando llega la tercera fase, el sujeto ya ha entrado en depresión, sufre crisis de ansiedad, tiene los ojos vidriáticos… sufre cansancio extremo, apatía, cambios de humor, etc. Después, el organismo se agota.

Por este motivo, porque afecta a todos los sistemas orgánicos, el estrés puede generar casi cualquier síntoma: desde los más leves como comerse las uñas o el bruxismo, hasta los más graves como pueden ser insomnio, acúfenos, caída de pelo, asma, obesidad, desórdenes en la menstruación, alteraciones en la piel, hipertensión y afecciones cardíacas. O diabetes. Y lo que es peor: si estamos deprimidos, si nuestro ánimo está deprimido, el cerebro da una señal al sistema inmune y al sistema de reproducción celular. Esta señal hace que el sistema de reproducción celular se altere y comienzan a producirse células tumorales. Como el sistema inmune también está alterado, no las reconoce como tumorales sino que las da por buenas y se empieza a desarrollar el tumor.

Está demostrado que nuestra manera de pensar influye de forma decisiva en el sistema inmunitario. Por eso, lo mejor es tranquilizar nuestra mente, y si no podemos por nosotros mismo, podemos recurrir a técnicas como la acupuntura y la meditación.

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